El presidente Juan Manuel Santos aseguró este sábado que espera que en su diálogo de esta tarde con el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, este le reafirme lo dicho ayer por el vicepresidente, Mike Pence, de que Colombia ocupa un lugar importante para la nación norteamericana.

"Vamos a hablar de la agenda bilateral", precisó Santos en el municipio de Chaparral, Tolima. "El vicepresidente me dijo como cosa especial: 'usted es la primera persona, el primer jefe de Estado que yo llamo de todo el Hemisferio Occidental. Colombia está en un sitio muy especial para nosotros", manifestó el presidente.

La Casa de Nariño no tiene agenda alguna sobre la que podría versar la charla que los presidentes Juan Manuel Santos y Donald Trump sostendrán este sábado vía telefónica.

De acuerdo con Santos, la intención es "ayudar en todos los aspectos que están nutriendo nuestra agenda bilateral. Creo que ese es el sentido de la llamada", por lo que, agregó, "el presidente Trump estoy seguro de que me va a decir lo mismo".

"Lo que el vicepresidente me dijo ayer es: 'Nosotros seguimos apoyando la paz, seguimos apoyando no solo el proceso de paz, sino seguimos apoyando la implementación de la paz. Y el plan 'Paz Colombia' es parte de esa implementación. De manera que es una señal muy alentadora", puntualizó.

La llamada de Trump tiene algo de protocolo, pues lo ha hecho ya con líderes de varios países, pero también marca un punto de referencia para las nuevas relaciones de Bogotá y Washington, que en todo caso tendrán algunos giros con respecto a lo que existía con la administración de Barack Obama. (Le sugerimos leer: Lo que le espera a Colombia con EE. UU. en la era Trump).

Esta será la segunda vez que Santos y Trump hablen. La primera ocurrió el pasado 11 de noviembre, gracias a la ayuda del exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani. En esa ocasión no se abordaron asuntos de fondo.

A juicio de analistas de Bogotá y Washington, el asunto de las drogas podría pasar al primer plano de la agenda entre Colombia y Estados Unidos, ya que hasta donde se ha podido ver, para el gobierno de Trump esta problemática sí será una prioridad, y Colombia es un interlocutor obligado.

De hecho, en la conferencia telefónica que Santos sostuvo el viernes en la tarde con el vicepresidente de EE. UU., Mike Pence, el tema se puso sobre la mesa, aunque no fue el único.

Según la propia Casa de Nariño, Santos y Pence “hablaron de la necesidad de continuar la colaboración en la lucha contra el narcotráfico y la ayuda a los países centroamericanos”.

(Lea también: Trump anuncia mano dura contra narcotráfico y crimen organizado)

Ambos se refirieron también al proceso de paz en marcha con las Farc, y se supo acerca del interés del nuevo gobierno de Washington en apoyarlo.

“En la charla (con Pence) se reafirmó el interés de ese país (EE. UU.) por mantener las relaciones especiales con Colombia y continuar el apoyo al proceso de paz y a su implementación”, reportó la Casa de Nariño.

Santos recibió la llamada del vicepresidente estadounidense cuando se hallaba reunido con las bancadas del Senado y de la Cámara del partido de ‘la U’. Pence le dijo al final de la conversación que le gustaría verlo pronto en Washington, aunque no se trató de una invitación formal.

Acciones previas

Este jueves, Trump firmó una serie de órdenes ejecutivas, en las cuales vuelve una prioridad el combate contra los carteles internacionales de la droga, a los que califica de “ una amenaza para la seguridad nacional de EE. UU.”.

Dado que Colombia es todavía el principal productor de la coca que llega a las calles de este país, es muy probable que Trump insista al respecto. Si no este sábado, sí más adelante.

Especialmente a la luz del exponencial aumento de los cultivos ilícitos, que según autoridades de EE.UU. se han triplicado en estos últimos tres años (se pasaría de 50.000 hectáreas en 2013 a unas 200.000 este año).

Trump habla de estrecha cooperación en este frente con aliados y sabe que Colombia es uno de los mejores que tiene en todo el hemisferio.

Pero si algo ha mostrado el nuevo mandatario durante sus primeros días en el poder es su impaciencia a la hora de obtener resultados. Y no se descartan presiones para que se reanude la fumigación aérea de los cultivos.

Así mismo, y Trump lo menciona en sus acciones ejecutivas, la extradición de los cabecillas de estos carteles es un punto alto en su agenda.

Dado que la mayoría de los líderes de las Farc tienen procesos por narcotráfico, allí se podrían presentar obstáculos.
Existe el riesgo, por lo tanto, de que la agenda con Colombia se vuelva a narcotizar, teniendo en cuenta los intereses de Trump y su alineamiento con las prioridades de un Congreso que es controlado por los republicanos.

No es claro en este entorno qué tanto se la jugará la nueva administración por los acuerdos de paz y su implementación. Pero nadie en Washington piensa que Trump será tan generoso como lo fue Obama en sus últimos años en el poder, como al pedir 450 millones de dólares para el posconflicto.

Otro aspecto de la relación –y que también estará en la agenda– es el comercial. Trump viene diciendo que quiere renegociar los acuerdos que se han firmado con otros países por considerarlos injustos. Y si bien no ha hablado del que tiene su país con Colombia, bien podría surgir y convertirse en un punto de fricción.

En un contexto más global, se prevé que Colombia continúe siendo un sólido aliado de EE. UU., al cual le interesa tenerla cerca, dada la inestabilidad en Venezuela y los problemas de seguridad en Centroamérica, donde el país podría ayudar como lo viene haciendo desde hace unos cinco años.

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